viernes, 29 de septiembre de 2017

Yo pensaba que te quería...

Yo pensaba que te quería. Yo pensaba que una madre no podía amar más a sus hijos. Yo pensaba que lo que sentía por ti era lo más grande y profundo que podía existir. Pero un día hijo, un día nos quedamos solos tú y yo; y allí me di cuenta, en mi soledad, que el amor de una madre es infinito y eterno. Si antes te miraba con ternura, ahora te miro con la pasión más grande que existe. Yo pensaba que te quería, pero el amor que siento por ti en estos momentos de silencio es inexplicable. En este instante que solo somos tú y yo, busco tu olor para calmarme. Te confieso que cuando duermes me pego a ti, para sentir tu calor y que tu sonrisa me da la fuerza que necesito para no rendirme. Yo pensaba que te quería. Pero te has convertido en mi corazón, mi motivo para todo. Eres la persona que transformó mis lágrimas de tristeza en lágrimas de esperanza. Hijo mío, hoy solo puedo decirte que no me dejaré vencer, que lucharé en contra de todo este huracán de emociones, que no dejaré que nadie me quite mis sueños y al final de la vida, los dos tomados de la mano podremos decir: ¡Lo logramos juntos! Por: Johana Soto Una Madre Rebelde

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